diumenge, d’agost 24, 2008

La Ronda de Boltaña

El viernes por la tarde en Boltaña hubo ronda. Es una tradición que han rescatado el grupo (ellos consideran que no son músicos) que se ha llegado a llamar “La Ronda de Boltaña”, y que consiste en salir a la calle con los instrumentos a cuestas y cantar a la gente, bajo los balcones y en las puertas de las casas. Allí se amontonan los oyentes, y los boltañeses abren sus balcones y sus casas, y haciendo gala de su hospitalidad, ofrecen bebida en porrón, y pastas caseras para todo aquél que se acerque a rondar.
Ya habíamos escuchado la Ronda en CD, y su música popular y de estilo folklórico nos llegó al alma, hasta el punto que una de sus canciones (“El país perdido” que se ha llegado a convertir en el himno de la comarca) sonó en nuestra boda. Pero no habíamos VIVIDO la Ronda todavía… y la experiencia es emocionante.
Es una expresión de patria en el sentido más amplio, una actividad que aúna la gente, que afianza el sentimiento de pertenencia a un lugar, a un grupo, a una sociedad con tus mismas aficiones y sentimientos. Este tipo de cosas traspasan fronteras, y aunque aun no podemos considerarnos del todo boltañeses, el sentimiento que se respira cuando todo un pueblo canta a coro “Días de albahaca” mientras llueven ramas perfumadas de un balcón, o “Habanera triste” con todos los pensamientos y corazones puestos en Jánovas, ese sentimiento te llega al corazón y hace humedecer los ojos. La sorpresa de ver mi corazón unir latidos con el grupo que rondaba me hizo sentirme un poco más boltañesa. También hizo que acompañáramos a la Ronda durante toda la tarde, y nos uniéramos a su fin de fiesta en el local que tienen en la plaza de la iglesia, donde ofrecieron, otra vez, comer y beber a quien lo necesitara.
Además, el Heraldo de Aragón publicó ayer una foto que da testimonio de nuestra afición a La Ronda.