Boltaña se ha vestido de fiesta esta semana. Aunque tradicionalmente la Fiesta Mayor se celebraba en septiembre, varios motivos propiciaron que se trasladara la fecha para celebrarla al tercer viernes de cada mes de agosto: celebrarlas en agosto sintoniza con la afluencia de visitantes y turistas; en septiembre normalmente coincidía la festividad con las fiestas de la cercana Aínsa, y se entraba en una absurda competencia de festivales y actividades; además, como el patrón es San Pablo y su festividad ya se celebra en invierno, no había necesidad de mantener la fecha en septiembre, así que se trasladó a ese fin de semana de agosto, y se pasaron a denominar Fiestas de la Convivencia, sin encomendarse a ningún santo.
Así que, como se viene haciendo en los últimos 40 años, este fin de semana se han celebrado las Fiestas de la Convivencia. En estos momentos se clausurarán oficialmente con unos Fuegos Artificiales, y a continuación con un baile en la Plaza Mayor.
Pero la fiesta empieza con unas cuantas actividades previas, deportivas en su mayor parte, pero también con una cena popular el miércoles pasado, que reunió en perfecta armonía a casi 300 personas en la Plaza Mayor para devorar con fruición unas cuantas delicatessen, aunque todo el mundo esperaba probar la ternera que se había estado cociendo durante todo el día en la misma plaza. A continuación de la cena hubo un concierto de “
Los Gandules”, que ya vinieron en las dos últimas ediciones de las fiestas, y a partir de las 3 de la madrugada, la plaza se animó con el “
Comando Cucaracha”. En fin, las fiestas empezaron oficialmente el jueves y terminan hoy, pero esta vez sabíamos mejor que el año pasado qué nos esperaba y nos hemos dosificado un poco mejor las fuerzas (y básicamente hemos dormido más y mejor). Además, conocíamos a mucha más gente que el verano pasado, y por tanto nos lo pasamos mejor. Ha habido un montón de baile, calor, música, peñas, crepes, cenas, copas y bebidas y, por supuesto, hemos "charrado" mucho con los amigos…
Pero este año ha habido dos momentos especiales para mí. El primero, el pregón: este año corrió a cargo de Manuel Domínguez, el Registrador de la Propiedad, en representación de la Ronda de Boltaña. Manuel consiguió un pregón emocionante, divertido, poético, mágico, con toques espectaculares, con la participación de todos… Y además se concluyó el acto con todo el pueblo cantando la “La Ronda enamorada”. Realmente emocionante, vi un montón de lágrimas en muchos de los ojos que admiraban lo que Manuel decía.
Y el segundo, protagonizado por Albert, que subió por primera vez a un escenario delante de centenares de personas para dar fe del sorteo que organizó el Ayuntamiento: regalaban una moto y un viaje. Un momento especial, diferente, cercano y divertido…
Nuestro final de fiesta fue ver amanecer en la Plaza Mayor, al son de la Disco Móvil, después de pasar por unas cuantas peñas y bailar como locos con la orquesta Tándem, y comiendo las crepes matinales para desayunar, acompañando a los centenares de personas de todas las edades que seguían bailando, sin querer dar por finalizadas las Fiestas de la Convivencia. ¡Ahora sí que deberemos despedir las fiestas hasta el año que viene!