
La historia de Jánovas es impresionante, por lo impactante, por lo reciente... Afortunadamente aún no ha terminado, gracias a un sentimiento popular que no se ha dejado torcer (reblar, como dicen aquí).
En 1951 una Orden Ministerial aprueba el "Plan de construcción de los aprovechamientos del río Ara entre Fiscal y Ainsa", que fuerza el embargo de las tierras y casas de los habitantes de Jánovas, Lavelilla y Lacort, y los pueblos de La Solana, para construir un pantano que anegaría todo el valle.
En 1960 se publica en el BOE la relación de fincas y propietarios a expropiar. Empiezan así 25 años de resistencia en el valle, que pasan por la expropiación forzosa y a la fuerza de algunas de las casas, que se dinamitaron al día siguiente a su expropiación, por la destrucción de cosechas y acequias, e incluso por la humillación pública de la maestra del pueblo a quien sacaron a rastras del colegio en medio de una clase, y delante de todos los niños.
La abuela de una amiga nuestra, Eva, resistió hasta el año 1984, cuando casi quedaba sola en el pueblo. Eva siguió disfrutando de sus veranos en Jánovas hasta que se presentó la Guardia Civil, armada y amenazante, a vaciar literalmente la casa de su abuela. Eva aún lo recuerda con lágrimas en los ojos... "¡Cuántas veces habré yo merendado en este pedrizo que ahora se comen las hierbas...!"
En medio de todo este proceso, la empresa propietaria del futuro pantano fue perdiendo plazos sin poder empezar las obras, y finalmente en 1993 construyen un tunel que debe servir para desviar el cauce del río y posteriormente construir la presa en el cauce antiguo. Las obras no avanzan más, y en 1998 una crecida del río Ara destruye todo lo construido, vuelve a correr el agua por el cauce antiguo, pero con una avalancha que puso en peligro las riberas del río en todo su recorrido hasta Aínsa. Este desastre acaba de convencer a las autoridades de que deben parar el proyecto. Se unieron fuerzas en el Sobrarbe, surgió la Ronda de Boltaña con sus canciones reivindicativas, la Asociación Río Ara, y mucho movimiento social en solidaridad con las gentes del valle.
La lucha ha seguido, y en julio de 2008 se ha aprobado la reversión de los terrenos y casas de la gente de Jánovas. Aunque la abuela de Eva ya no lo verá, el alma del pueblo sigue vivo y pronto se revitalizará del todo. Sólo había que ver hoy la fiesta mayor, con más de 300 personas participando de su comida popular y el baile que ha durado hasta pasadas las 10 de la noche.
Aquí encontraréis unas fotos del día de hoy.
¡Felicidades, Jánovas! Una historia... ¡con mucho futuro!

