dimarts, de gener 06, 2009

Uvas de Fin de año

En Nochevieja, la noche del 31 de diciembre al 1 de enero, en cada país celebran el cambio de año de maneras distintas. En España se comen 12 granos de uva, uno por cada última campanada del año, y evidentemente se dice que quien no se termina las uvas antes de terminar el año (o sea, antes de la última campanada) tendrá mala suerte durante el año que empieza. Pero esta tradición no hace tanto que empezó, como muchas veces ocurre (el Papá Noel de rojo y blanco, el día de San Valentín...), fue con fundamento económico: hubo un excedente de uvas en Elche a principios del siglo XX (1909 según la Wikipedia), y los comerciantes propulsaron esta costumbre que se ha convertido en tradición. Evidentemente, esto se hace al final de una cena con familia o amigos, después de las uvas (y sin atragantarse) se brinda con Cava, y se abraza, besa y se desea buen año a todos los reunidos. Después empieza la fiesta, que puede durar hasta bien entrado el día siguiente, cuando es tradición también la retransmisión por televisión del Concierto de Año Nuevo desde Viena, y la competición de Saltos de esquí des de Garmisch-Partenkirchen.
En nuestro caso, este año cenamos en casa una comida bien copiosa que nos dio sueño antes de las 12, nos tumbamos para una mini-siesta y nos despertamos con los petardos de año nuevo, que algún vecino lanzó... Y nos comimos las uvas a toda prisa, esperemos que no sea cierto que tendremos mala suerte este año... Eso sí, hubo fiesta en el pueblo y nos retiramos cuando no podíamos más, pasadas las 4.30 de la madrugada. ¡Feliz año nuevo!